| ADICCIONES | ¿Cómo nos afecta la dependencia emocional?

La dependencia emocional es un tipo de adicción en el cual una persona establece un vínculo con otra persona y este vínculo se caracteriza por la dependencia. Es una relación donde la persona dependiente siente que “necesita” a la otra.

Estamos hablando de una adicción en donde no median sustancias, se trata de conductas que giran en torno al lazo social que configura el lugar de objeto de adicción. Dichas conductas a lo largo del tiempo van convirtiéndose en compulsivas y necesarias y por el hecho de constituir una adicción, los síntomas pueden ser tan complejos como los de cualquier otra.

El carácter de necesario hace que la persona crea y sienta que sin la otra persona, no sirve para nada, no es nada, no puede vivir feliz. La dependencia provoca ese sentimiento que se le impone al dependiente, si esa otra persona no está o la relación no se encuentra en sus mejores momentos, el mundo se viene abajo. El humor, el ánimo, la motivación se ven afectados. La productividad también. La autoestima baja. El concepto de uno mismo, la autoconfianza y la estima son adjudicados a la otra persona. Valgo si el otro me lo hace sentir.

Y esto no es una revelación consciente. Se encuentra latiendo ese sentimiento, ese pensamiento, sin llegar del todo a la conciencia pero empezando a hacer estragos en la subjetividad de la persona dependiente. Incluso la personalidad y hasta la identidad pueden ser afectadas y modificadas a partir de la dependencia aun no visibilizada, no cuestionada.

Cuando se logra contemplar esta situación como problemática, todavía se pueden observar los procesos que la sostienen. Por un lado, al ser una adicción, la dependencia emocional es una conducta compulsiva; esto implica que si bien la persona empieza a visibilizar actitudes y comportamientos respecto a este lazo que quiere modificar, sigue necesitándolo. Percibe esa necesidad, necesita hablar, verlo, que le atienda el teléfono, que responda un mensaje… y percibe sensaciones desagradables detrás de esta necesidad, pero aun así continua apegado a este vínculo.

Cuando el otro falta, falta el bienestar: los síntomas de la abstinencia también se hacen presentes en este caso. La abstinencia refiere a un conjunto de signos y síntomas que se manifiestan con el corte abrupto con el objeto de la adicción, en este caso, la otra persona. Taquicardia, sudoración, temblores, nerviosismo, ansiedad, impulsividad, irritabilidad, son algunas de las presentaciones que tiene la abstinencia.

Y por último, como en toda adicción, se produce un proceso denominado tolerancia, esto significa que la persona adicta necesita cada vez más cantidad y con más frecuencia de su objeto de adicción. En el caso que estamos desarrollando, la dependencia emocional, también ocurre y esto implica que la persona dependiente necesita estar cada vez más tiempo con la otra persona, al punto de sentirse nada si el otro no está, se es “alguien” junto al otro.

Por todo lo expuesto, es importante problematizar este tipo de relaciones y hacer visibles los efectos y consecuencias que implican que, como hemos visto, puede afectar la salud mental y física de la persona dependiente, además también puede traer aparejado dificultades a la hora de iniciar o conservar otros lazos sociales y de volcar interés y atención en otras actividades que no involucren a la persona objeto de su adicción.

Lic. Melina Gancedo

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